junio 13, 2011

Claroscuro

Esto es lo que nesesitabamos para que todo fuese perfecto:
tu perfil apenas visble en la luz difuza, 
aquella mirada perdida en paramos lejanos, 
el contraste de tu piel y la sombra,
pero sobre todo esto el gesto; 
el afilado mármol destellante 
de aspecto cortante y metálico 
de la perfecta silueta 
de tus manos muertas. 

noviembre 20, 2010

Gone Prime.

John, el astronauta esta mirando por la ventanilla del cohete el alejarse del planeta y siente el repentino aparecer de la soledad infinita del espacio. Treinta semanas en la estación mas alejada del planeta, sin incluir los nueve meses de vuelo ida y vuelta. La estación se le antoja como una blanca sepultura helada, con sus paredes de un futuro inventado, la baja gravedad y el aire fabricado que provoca mareos. Al llegar sera recibido por una maquina, le dirá: “Bienvenido a la estación 244, por favor póngase cómodo”. Atónito ha de responder : “Te llamaras Pascal en honor a alguien.” como tratando de imponer una jerarquía entre el humano y la maquina. Mira por la ventanilla y baja la vista como queriendo bajar la voz mientras piensa en el vacío infinito, en tiempos y distancias incomprensibles, en teorías y realidades y fuerzas. Lentamente va cayendo por el hoyo negro que tenemos en el centro del alma y va mirando dentro de si mismo mientras imagina profundidades inconmensurables y comienza a sentir algo negro y denso que tiene atorado en las entrañas.

El descorazonado aspecto del espacio le llena la vista imaginando su próxima vida, contemplando mentalmente toda esa soledad absoluta, viendo llegar las alucinaciones y luego la locura. Treinta semanas en descenso al infierno. Treinta. Ve a la maquina en su mente tratando de mantener el orden en un lugar donde en realidad nada importa, por que su ubicación esta perdida en la inmensidad del Universo, y tu eres tal vez el único acto de conciencia presente. La maquina es un programa, no se da cuenta del fugaz suspiro de tiempo que significamos ni de el absurdo juego para el que fue construida, la maquina no entiende nada de intrascendencia. Tu sabes las minúsculas consecuencias y lo aceptas y la nave va perdiéndose en la lejanía del espacio y estrechándose en el tiempo mientras que tu pegado a la ventana piensas en esto. El escenario esta preparado, suspiras y te preparas para actuar tu odisea de la nada, treinta semanas lejos e inconsecuente en el espacio y en el tiempo.

Alfonso Carrasco Velo

mayo 07, 2010

Trampa experimental.

 

¡Si chula! te digo que estaban sentados en la acera de la derecha, en una de las muchas calles del centro. Yo caminaba por ahí nomas de puro cuento, ocupándome de lo mío. Yo andaba haciendo lo que estaría haciendo cualquier miércoles, y será la providencia, porque justamente me estaba paseando por esos lugares pasada la hora del mediodía. Ellos me vieron por supuesto, pero yo no le di importancia alguna a ese hecho. El lugar estaba concurrido, quiero decir: las calles del centro estaban repletas, por eso ni siquiera repare en los sujetos que supongo estaban esperándome. Se me ocurre ahora que me esperaban como un hecho irrevocable del destino, ellos allí sentados junto al poste y yo en camino, todo funcionando como la relojería que había de hacer posible el hecho. Es por eso que he venido a contarte, por eso es que tenia que venir a verte.

¿Te interesa?

Alfonso Carrasco Velo

Untitled

 

Tus ojos eran negro azabache en la blancura de la luna resplandeciente; yo no se como he tenido que encontrarte en semejante estado. Tus manos, emancipadas de toda pesadilla ahora tocan mi rastro diluido en la atmosfera. El aire férreo casi nos sostiene inmutables e inmunes. He visto el resplandor de tu mirada candente en la mirilla, casi convertida en una cosa solida, casi su presencia haciéndonos trascendentes. A mi y a ti; es tu mirada fija en otros horizontes lejanos la que nos concede existencia, y mientras nos hace presente, en este oscuro aparejo nuestras distancias y toda la esencia ha de ser solo la arena en una película. Ha de venir tu mirada cabalgando como una llamarada para congelarnos en el tiempo, para constatar nuestra presencia. Yo me muevo en otras direcciones sorteando el tumulto, más tu ojo, iris y pupila nos fijan en su mira. Ha de pasar tal ves un instante, ha de cumplirse tal ves una profecía. De alguna manera supe que así había de encontrarte, con tu mirada repegada tras esos cristales convexos. Lo supe por que bajo el aparato estabas sonriendo. Tus largos dedos sobre el gatillo, tu cabello bajo una suave briza y yo, navegando en cavilaciones absurdas, inmóvil aguardo la descarga. Ahora se que todo esto es solo una trampa del tiempo, y he de quedar para siempre apresado en tu fotografía.

Alfonso Carrasco Velo

abril 28, 2010

Fragmento de algo inconcluso.

 

La llanura solemne en su manto infinito nos ha de servir de morada, tus lloriqueos son música, son alimento. Aquí esta la sangre de tus muertos, los sueños de tus vestigios, el alma seca de tus madres. El desierto y tu madre serán en delante la misma cosa. En este crisol se entremezclan todas las cosas del universo. El fuego ardiente ira fundiendo nuestro nombres en algo aun mas concreto, mas abstracto, mas seco. Esta noche has de por fin atravesar el desierto, has de sobrevolar el calvario. Antes del alba te negaras tres veces, tres veces has de maldecirte, tres veces caerás sobre tu propio peso. Esta noche será conclusión, será definición, esta noche estarás sentado a nuestra derecha en el paraíso. Ha de ser esta la noche de tu creación, de transmutación. Noche alquímica, noche de los druidas, de los hechiceros, de inquisición, de alquimistas triunfosos, de rabia desbordada, de caudales reminiscentes de otros tiempos, de clepsidras y faros tiesos. Esta noche he de terminar de crearte y todo el equipaje quedara inservible y tu pasado será un instrumento obsoleto.