enero 10, 2017

Breath

Oxígeno puro.
Bocanadas.
Pide a gritos.
El aliento,
inverso.

octubre 15, 2016

Lectura incompleta.

Como es que Tomas lleva la responsabilidad de Teresa sobre sus hombros? Es imposible no identificarse con la culpa que ella significa para él. La responsabilidad (o incluso en simple deseo) de hacer feliz a alguien que vive en una realidad tan distinta. La disparidad moral que envía a Teresa en un espiral de dolor (al no ser capaz de comprender las acciones de Thomas debido a tener valores distintos) solo se acrecienta por la inercia, el egoísmo innato y la rigidez aparente de Thomas. Ninguno de los dos es capaz de cambiar y esto es el sello que los mantendrá sumidos en un sufrimiento sin final.

Es una ilusión del tirano el pensar que se puede herir sin herir. La superioridad moral es fundamentalmente relativa y su fuerza emana del propio carácter. Este duelo establece una jerarquía que aunada a una carencia de flexibilidad se convierten en las bases de un atropello emocional hasta llegar al abuso psicológico y el derrumbe del autoestima.

Una de las partes ha de llevar la culpa como signo de entendimiento, pero afectado por una voluntad débil. La otra parte se guiará mas por una inercia justificada por la superioridad aparente. Y será firme.

Teresa es incapaz de dar el mismo peso o la misma levedad a las cosas por que para ella el bien y el mal son menos ambiguos y mas ortodoxos que los de su pareja.  Thomas no es capas de renunciar a sus ideales pero el amor lo obliga a intentar hacer feliz a su mujer forzandola a aceptar la humillación y el sufrimiento que significa verse moralmente inferior, sembrando a su vez una culpa circular y viciosa.

octubre 09, 2016

Cubital carmesí.


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En una habitación oscura, en total tiniebla se escucha una conversación entre dos personas.

-Te contaré algo. (las palabras frías se subliman en aliento) - en el cuerpo humano hay una arteria que conecta nuestro corazón con el meñique izquierdo. -

La profundidad se hace mas densa, la temperatura  a su vez desarrolla una  tendencia al zero.

-Me han dicho que las teorías de la tierra hueca, siempre proponen un sol central ¿no lo crees conveniente? Todavía creen que Dios es una maquina. -

El viento nulo revienta bajo su peso e ignorando la pregunta él prosigue:

-No me has escuchado...  Los orientales tienen la creencia de que un hilo rojo te une a las personas que has de conocer en tu vida. Atado aquí, del meñique izquierdo esta la conexión con el amor de tu vida, antes del cual no existe nada  y sin el cual no hay un después. -

El contacto de una mano etérea acariciando un rostro comienza a sentirse sólido. Todo es rodeado por un negro unánime,  el rose desaparece y el diálogo continua.

- Romántico y determinista. El corazón humano ha de ser un ave en libertad. Es la única forma. -

Al pronunciar estas palabras todo se detiene dentro del gran vacío y como un rayo que parte un roble aparecen un par de miradas en la nada que al cruzarse inevitablemente se reconocen.

Hay uno prolongado silencio, escuchamos un simultáneo suspiro y tras recabar valor las voces colisionan, frenan y de nuevo enmudecen.

-Pero...has llegado al final del hilo rojo? -
-Entre las tinieblas encontré el rastro.-
-Es aquí aquel oscuro borde de la vida? -
-El hilo lleva siempre de regreso a tu voz. -
-No es más que un eco frío que reverbera.
-Lo sé.-

diciembre 16, 2011

...

tengo una pagina que no cede.
esta atorada;
muevo mi cabeza hacia el muro,
 bang...
 bang...
 hay que someter esta idea loca.
bang bang, hasta que reviente.

junio 13, 2011

Claroscuro

Esto es lo que nesesitabamos para que todo fuese perfecto:
tu perfil apenas visble en la luz difuza, 
aquella mirada perdida en paramos lejanos, 
el contraste de tu piel y la sombra,
pero sobre todo esto el gesto; 
el afilado mármol destellante 
de aspecto cortante y metálico 
de la perfecta silueta 
de tus manos muertas. 

noviembre 20, 2010

Gone Prime.

John, el astronauta esta mirando por la ventanilla del cohete el alejarse del planeta y siente el repentino aparecer de la soledad infinita del espacio. Treinta semanas en la estación mas alejada del planeta, sin incluir los nueve meses de vuelo ida y vuelta. La estación se le antoja como una blanca sepultura helada, con sus paredes de un futuro inventado, la baja gravedad y el aire fabricado que provoca mareos. Al llegar sera recibido por una maquina, le dirá: “Bienvenido a la estación 244, por favor póngase cómodo”. Atónito ha de responder : “Te llamaras Pascal en honor a alguien.” como tratando de imponer una jerarquía entre el humano y la maquina. Mira por la ventanilla y baja la vista como queriendo bajar la voz mientras piensa en el vacío infinito, en tiempos y distancias incomprensibles, en teorías y realidades y fuerzas. Lentamente va cayendo por el hoyo negro que tenemos en el centro del alma y va mirando dentro de si mismo mientras imagina profundidades inconmensurables y comienza a sentir algo negro y denso que tiene atorado en las entrañas.

El descorazonado aspecto del espacio le llena la vista imaginando su próxima vida, contemplando mentalmente toda esa soledad absoluta, viendo llegar las alucinaciones y luego la locura. Treinta semanas en descenso al infierno. Treinta. Ve a la maquina en su mente tratando de mantener el orden en un lugar donde en realidad nada importa, por que su ubicación esta perdida en la inmensidad del Universo, y tu eres tal vez el único acto de conciencia presente. La maquina es un programa, no se da cuenta del fugaz suspiro de tiempo que significamos ni de el absurdo juego para el que fue construida, la maquina no entiende nada de intrascendencia. Tu sabes las minúsculas consecuencias y lo aceptas y la nave va perdiéndose en la lejanía del espacio y estrechándose en el tiempo mientras que tu pegado a la ventana piensas en esto. El escenario esta preparado, suspiras y te preparas para actuar tu odisea de la nada, treinta semanas lejos e inconsecuente en el espacio y en el tiempo.

Alfonso Carrasco Velo

mayo 07, 2010

Trampa experimental.

 

¡Si chula! te digo que estaban sentados en la acera de la derecha, en una de las muchas calles del centro. Yo caminaba por ahí nomas de puro cuento, ocupándome de lo mío. Yo andaba haciendo lo que estaría haciendo cualquier miércoles, y será la providencia, porque justamente me estaba paseando por esos lugares pasada la hora del mediodía. Ellos me vieron por supuesto, pero yo no le di importancia alguna a ese hecho. El lugar estaba concurrido, quiero decir: las calles del centro estaban repletas, por eso ni siquiera repare en los sujetos que supongo estaban esperándome. Se me ocurre ahora que me esperaban como un hecho irrevocable del destino, ellos allí sentados junto al poste y yo en camino, todo funcionando como la relojería que había de hacer posible el hecho. Es por eso que he venido a contarte, por eso es que tenia que venir a verte.

¿Te interesa?

Alfonso Carrasco Velo

Untitled

 

Tus ojos eran negro azabache en la blancura de la luna resplandeciente; yo no se como he tenido que encontrarte en semejante estado. Tus manos, emancipadas de toda pesadilla ahora tocan mi rastro diluido en la atmosfera. El aire férreo casi nos sostiene inmutables e inmunes. He visto el resplandor de tu mirada candente en la mirilla, casi convertida en una cosa solida, casi su presencia haciéndonos trascendentes. A mi y a ti; es tu mirada fija en otros horizontes lejanos la que nos concede existencia, y mientras nos hace presente, en este oscuro aparejo nuestras distancias y toda la esencia ha de ser solo la arena en una película. Ha de venir tu mirada cabalgando como una llamarada para congelarnos en el tiempo, para constatar nuestra presencia. Yo me muevo en otras direcciones sorteando el tumulto, más tu ojo, iris y pupila nos fijan en su mira. Ha de pasar tal ves un instante, ha de cumplirse tal ves una profecía. De alguna manera supe que así había de encontrarte, con tu mirada repegada tras esos cristales convexos. Lo supe por que bajo el aparato estabas sonriendo. Tus largos dedos sobre el gatillo, tu cabello bajo una suave briza y yo, navegando en cavilaciones absurdas, inmóvil aguardo la descarga. Ahora se que todo esto es solo una trampa del tiempo, y he de quedar para siempre apresado en tu fotografía.

Alfonso Carrasco Velo

abril 28, 2010

Fragmento de algo inconcluso.

 

La llanura solemne en su manto infinito nos ha de servir de morada, tus lloriqueos son música, son alimento. Aquí esta la sangre de tus muertos, los sueños de tus vestigios, el alma seca de tus madres. El desierto y tu madre serán en delante la misma cosa. En este crisol se entremezclan todas las cosas del universo. El fuego ardiente ira fundiendo nuestro nombres en algo aun mas concreto, mas abstracto, mas seco. Esta noche has de por fin atravesar el desierto, has de sobrevolar el calvario. Antes del alba te negaras tres veces, tres veces has de maldecirte, tres veces caerás sobre tu propio peso. Esta noche será conclusión, será definición, esta noche estarás sentado a nuestra derecha en el paraíso. Ha de ser esta la noche de tu creación, de transmutación. Noche alquímica, noche de los druidas, de los hechiceros, de inquisición, de alquimistas triunfosos, de rabia desbordada, de caudales reminiscentes de otros tiempos, de clepsidras y faros tiesos. Esta noche he de terminar de crearte y todo el equipaje quedara inservible y tu pasado será un instrumento obsoleto.

abril 23, 2010

Borrador de Traducción: Capitulo 15 de “El Agua Envenenada”* de Fernando Benítez

Your highness was speaking of the docility of my parishioners. True, the are docile, even to an excess they are. They carry on jobs and pains with a passive acceptance almost stoical making them invulnerable. Non the less, under the crust, under the resignation with which they accept their destiny, under those eyes loaded with riddles, there hides a kind of sickened sensibility, a magic sentiment of life and a pit of rebelliousness capable of bursting any second with unprecedented violence.

They believe blindly on the effectiveness of lucky charms, on prophecies, hidden treasures, on miracles and supernatural apparitions and I sometimes wonder if it’s not our responsibility to push them into believing such. Not far from my point, last month, our missionary newspaper published the prophecy of sister Lucia about the darkness that on 1960 will befall inevitably over the earth. I don't give it much of a thought. That destruction threatening mankind since 1945 has unleashed on us a crowd of visionaries and mystics that live announcing universal catastrophes, and even if the prophecy of this ingenuous survivor of the Fatima's group had the moral backup of the Portuguese bishops and ours, I thought that the announcement would go unnoticed.

Two days latter, the prophecy's announcement made effect and thousands of parishioners invaded the church carrying bunches of honey smelling candles, matches and handfuls of ocote to be blessed. I made them open the baptismal room doors and with the help of my vicars I would stand hours droping tons of holy water over those fragile objects, giving them the supernatural powers that the faithful, over centurys have used to cast away pests, floods and tempest.

And while money was filling pots and trays, time was going backwards and the only thing left was that animal terror, the fear of the feudal times, and the magical conceptions of the Universe where phenomena can be modified and bended, and eternal laws substituted by the delusional prophecy of a poor sick woman. I saw the serious faces of the congregation, their humiliated faces to which another burden was being added, and I felt tempted to go on the pulpit and say:

-Sister Lucia is insane, insane are the Portuguese bishops and the printers of the missionary paper. Do not fear. The sun, our sun, is a star, not to small or too big, but a good, reasonable star that for ten billion years ago has kept a wonderful balance between it's gravitational force and the elastic forces of its gases.

-Every thing about the sun is portentous. Its size, its age, the secret of its energy would be beyond our human age, of our measures, of our conception of reality if not for the help of mathematical formulations. Only them could teach us of with their precise cyphered language of the estrange phenomena operating in the sun; of heat and density growing inwards reaching temperatures, pressures, and densities that in time make complex thermonuclear reactions. There, inside the star, atoms have lost their electrons and are no more than nuclei, heavy nuclei where fast protons collide exploding them, tearing a new energy, a photon, a gamma ray of short wavelength, and that photon in a journey through the layers of the sun goes colliding with other nuclei and growing in its wavelength and becoming a train of waves, on electromagnetic current that man, over the millenia has called light and heat in many tongues.

-Gamma ray and photon, my beloved brothers in Jesus Christ, do not fully explain the secret of solar energy. At the same time protons destroy nuclei, another conversion happens, that of hydrogen in helium, the omnipresent carbon cycle that allows the sun to feed itself and create on the active laboratory of its core, energy enough to assure another ten billion years without diminishing brightness, without decay, without damage to its prodigious vitality, because it's a lamp feed with precious fuel, a cosmic force excessive to Atlas's back or the shell of the Hindu turtle, a star that God has created with the purpose to stay lit, and lit it will remain thousands of centurys after your grandsons, and the grandsons of your grandsons have disappeared.

-This is my prophecy. Between this one and the one of sister Lucia there is only a difference in time. What she announced for 1960, I announce it on another date, near or distant, depending if we measure it on our terms or sidereal ones. So you can go home at peace and take your candles, matches and oils with you, just in case your old power plant brakes down as usual, and nocturnal darkness fall over Tajimaroa. Deo gratias.

Every phrase on the sermon fell on its place in my brain while I watched their serious and worried faces reflecting in the vast baptismal water pot. It was useless to tell them the truth. Their eyes saw the blinding flames of the mexican sun, and not its granulated skin, its dark spots, its “faculas” and its tempest. It was useless to tell them about the carbon cycle, of the gamma ray, of the old days of the sun transformed in a red giant, and of its final destiny, as a withe dwarf lost in the intense life of the galaxy.

*El Agua Envenenada

Fernando Benítez

Fondo de Cultura Económica

Vigésima segunda edición, 2003

ISBN 968-16-0635-3

febrero 27, 2010

Palabras aleatorias (random mode). nada especial

Han pasado los brutos como si el mundo les debiera respeto.
Adelante, lejos en el horizonte esta el destino.
Agamenon, Absalom, Donde habra heroes?
Cualquier pagina es arena en el tiempo.
Cualquier sueño es una escama en mi rostro.
Todo el dolor se contiene en la clepsidra.
Comerciaremos carne y fuego.
Quiero que mueran todos y por eso muero.

Alguien que me regale un teclado con "ñ" y tilde si no es mucha molestia.

diciembre 12, 2009

Recuerdos

Estaba yo recordando los antiguos tiempos y me vino a la mente aquel dia de 2003 en que comence a escribir. Entonces la curiosidad me hizo buscar por un viejo post de un foro ya difunto y encontre que en el archivo web  (http://web.archive.org) tienen una pagina donde sale uno de mis post, el segundo creo (mi segundo relato (: ) y aunque no viene el post en sí, viene la pagina principal del foro y si ven las categorias, abajo donde esta el foro de escritores ahí, a la derecha la última actualización es mia. jajaj que buenos recuerdos.

http://web.archive.org/web/20031202165153/hellsoft.insertcdr.com/foros/

Luego si encuentro el texto (creo que es bastante malo) lo pongo.

diciembre 07, 2009

Ejercicio tripas

Pisas la alfombra que adorna el vestíbulo y el tiempo comienza su marcha atrás. El reloj tal vez se detuvo un instante antes de estirar su brazo hacia el pasado: Tal vez no hubo un segundo por que al marcar las doce esa manecilla juguetona era ya cosa de un tiempo incierto que decía: Once cincuenta y nueve. Nosotros no nos hemos alarmado con este suceso; quizá y solo lo hemos notado vagamente por que tú, al pisar la estera persa ya estas en otro tiempo. Te pusiste sobre aquel trapo extendido en el suelo y alargaste hacia nosotros unas palabras irreconocibles, un conjuro: “Esta es la formula”, es lo que has dicho pero yo he entendido otras cosas, algo que has dicho ya antes o tal vez dirás más adelante en el tiempo. Al decirlo nos envuelve un remolino de naturaleza imprecisa, tu esencia ha de fluir adelante del tiempo, atrás del tiempo, desparramándose en aquel movimiento sin principio, sin fin, ni ciclo. Te has indefinido al entrar en este vestíbulo incierto.

Yo miro el reloj y se que no solo no ha avanzado, sino que ya es media hora mas temprano, nos vemos acaso en reversa sabiendo que esta indecisión temporal no inquieta. Imposible suponer que la máquina sea defectuosa. El aire ha puesto las palabras de nuevo en tu boca, tus palabras, esa formula, eso que regresa apresurado a tus labios no es lo que ha propiciado este extraño momentum.

Los espejos han perdido el reflejo y son meras cuencas oscuras que conducen lejos. El aire va apareciendo hasta concretarse sólido, acumulado con cada paso atrás que avanza el segundero. Tú ves el polvo evaporarse de las cosas y recuerdas algo que quizás aún no ha sucedido. Las sombras en retirada tropiezan con la madera de las cosas y los pensamientos. Me vienen a la mente grandes imágenes que revientan en mi cabeza y que se van diluyendo, minúsculas en un olvido que bien podría ser recuerdo. Yo no sé como es que todo esto va aconteciendo, como es que el tiempo se va empalmando a tropiezos. Soy la clepsidra cuya sangre se va invirtiendo; Me derramo y me lleno. Haz cruzado el umbral del tiempo incierto, dices unas palabras, un conjuro quizás. Hemos quedado atrapados en el reverso del tiempo.

noviembre 26, 2009

Ejercicio dos

Se pone la corbata en la mañana con todos los ademanes de un gato. Aletargado frente al espejo se imagina con la cara sumergida en el fango, con la cara fuera del fango, con el rastro del tiempo enlodado bajo la cuenca de sus ojos. Se mira al espejo inspeccionando la sonrisa, y preparando el gesto para ir al trabajo. Entonces comienza a alucinar que porta orgulloso su saco rojo, erguido como tomando la batuta, firme como un general en guerra. Se siente hiperbólico en sí mismo, caminando entre la clientela como si dirigiera un circo; siente como la realidad se desespera por aniquilar esa farsa y se voltea la moneda, y comienza a verse pequeño y cabizbajo caminando entre un rió de lodo. Todo se turna adverso y el se empeña por levantar la cara sin tomar en cuenta la ironía. Se da cuenta entonces que ha soñado y se ve de regreso en el espejo.

Peina su cabello, despunta su bigote y lava sus dientes. El tiempo va llegando. Se sube el pantalón y se abrocha el cinto, luego se sienta en la cama y piensa en sus zapatos decrépitos. Y por inercia se toma la cara por que siente cómo la arrugada y correosa piel de sus zapatos es la misma que le cubre los huesos. Toma las agujetas y las ata como si lazara un caballo, con fuerza y destreza hasta dejar un nudo perfecto al centro. Entonces cuando termina se levanta para atravesar la sala, hasta llegar al comedor y luego a la cocina; abriéndose paso en busca de comida. Más en el refrigerador todo esta podrido y hace un mes que no va de compras y tiene que conformarse sólo con café negro.

Mira el reloj y ve que son las ocho cuarenta y cinco; el tiempo sigue viniendo, acelerando el paso lentamente como locomotora. Repasa bien algunas cosas en la cabeza y trata de olvidar que el rencor no cesa. Camina hacia la sala y busca sobre los muebles algo de cambio, posando bien los ojos en los rincones y las repisas, detalle a detalle hasta que tiene la impresión de que todo aquello esta hecho de viento, fino y afilado, y que todo en su cabeza comienza a girar con un impulso ciclónico. Entonces se ve en medio de un páramo yermo entre la desolación infinita y la siente hacer eco adentro, y todo va cubriéndose con el frío de la tundra y ahí esta él: congelado en su noche polar mientras la locomotora va agarrando vuelo hasta tornar imparable, y el estrépito de la alarma viaja en su efecto Doppler y dice que ya solo faltan cinco. En su cabeza se esfuman las ilusiones y toma el saco rojo del perchero apresurándose para alcanzar el autobús de la esquina,y al ponerse fuera siente que cae el sol tibio. Sale así, apurado a la calle; donde lentamente se va sintiendo menos solo en la medida en que se le va quitando el frío.

Fin.


noviembre 19, 2009

Micro-ficción

De esto, nadie nunca supo nada.

Fin.


( Esta microficcion es una entrada para el concurso mensual de minicuento de www.lashistorias.com.mx, pueden ver las entradas del concurso aqui: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/concurso-49/comment-page-1/#comment-7606

ejercicio, escena uno.

El viejo da vueltas por la pieza y piensa: "Qué sera con las cosas que parecen envejecer en si mismas". Sus movimientos son desesperados pero remotos, agitando los brazos y dando círculos en una espiral que amenaza en en convertirse torbellino por el increíble agetreo que crea con convicción el viejo, con toda la seguridad de que aleteando el polvo romperá también el hechizo del tiempo , pero este permanece sobre las cosas con su velo de bella durmiente. Esta sólo en el crepúsculo en una habitación envejecida, con sus antiguas paredes marrón oscuro, con su ventanita de luz difusa, con el catre y con la mesita de lado. Sobre la mesita la luz cae en un ángulo misterioso, apenas dejando ver la silueta vaga de un libro y algunas notas sueltas, que podría haber escrito él mismo.

El viejo parece cuervo meneandose por la habitación y trata de organizar sus pensamientos. Se acerca al fogón, que arde con fuego nuevo y se sirve una taza de café para beber el amargo liquido de sus malos recuerdos; Así, con cada trago embriagante comienza a enlodarse el tiempo, y los pulsos del reloj parecen tropezarse, y cada ves les toma mas tiempo el regreso, y el pozo de los segundos va haciéndose profundo en sus intervalos, y así continúa hasta el último momento, cuando se detiene el latido y emerge brusco e imparable un recuerdo: Se ve cuando era niño parado en este sitio , donde aún no hay nada y siente el cuarto erguirse con su piel pelona, con su ventana solitaria que le da el aspecto de un tuerto. Siente, la tierra que se amasa violenta, fundiéndose con las estiradas vigas en aquel edificio erizado hacia el cielo, flaco y orgulloso. Ve las cuatro paredes levantarse alrededor dejándolo encerrado y piensa que todo tiene que ser una terrible pesadilla, mientras que se le electrizan los vellos del cuerpo. Ya había tenido esa misma emoción hoy mismo, al pasar frente a la fachada; Ese sudor frió y la paranoia, como si el cuarto le mirara vigilante, con el único ojo bien abierto, con una mirada triste y persistente, tratando de mantener en alto una cara que se le estaba cayendo a pedazos. "Mi padre." Dijo, y salió del trance.

"Mi padre." Dice el viejo y el tiempo inicia su lento paso de locomotora que emprende el movimiento. Entonces mira el reloj, borra toda expresión de nostalgia del rostro y siente cómo las cosas agonizan delante de él, y cómo las cosas agonizan detrás de él, y cómo el mismo ha de volverse una mera maraña de polvo como dicen los evangelios. Con ese pensamiento en la mente se yergue, aclara la garganta y da la orden de un grito para que pongan el candado desde fuera. Y todo esto fue como debió haber sido hace cuarenta años cuando encerraron a su padre para que muriera en silencio.

Fin.

octubre 17, 2009

Pigs on T.V.

La chica se sienta en el sofá y por primera vez en mucho tiempo detiene la vista y la conciencia en el mundo. Estira su mano como si atravesara un océano y toma el remoto:

Canal uno.- Muerte, guerra, armas, destrucción masiva.
Canal dos.- Tres tipos de cerdos sonríen.
Canal tres.- Sexo al portador.
Canal cuatro.- Estupideces a precio de oferta.
Canal cinco, Canal seis, Canal siete...

Puercos, putas, sangre, todo humo, todo destruye, todos reímos. La chica apaga el televisor u se recuesta dando un suspiro, en su mente giran las imágenes, las maldiciones, el olor a colonia barata. Basura, basura redundante y pútrida forman las paredes del laberinto. El tiempo no existe, la chica cierra los ojos y repasa de nuevo en su mente - No quiero estar aquí, NO QUIERO ESTAR AQUÍ, NO QUIERO - la chica grita y desaparece.

julio 16, 2009

Dostoievski's Double.

Es ahora mi temor mas grande el salir a la calle y encontrarme, inevitablemente, cara a cara con mi doble.

Hemos intentado descolgar los espejos, hemos pasado las noches en vigilia, hemos escrutado el silencio de nuestro resuello, nos hemos llamado con otros nombres, he marcado mi cara y en la tuya se ha dibujado el símbolo.

Quise pensar en algo distinto, quise llamarte impostor, rufián, estafador, copia. Tu estas en el otro extremo,eres otro yo, eres yo, eres mi sombra, mi reflejo, has venido del otro lado del espejo.

Mejor lean al maestro ruso.

julio 03, 2009

Borges y la pasion.



»Era preciso que las cosas fueran inolvidables. No bastaba la muerte de un ser humano por el hierro o por la cicuta para herir la imaginación de los hombres hasta el fin de los días. El Señor dispuso los hechos de manera patética. Tal es la explicación de la última cena, de las palabras de Jesús que presagian la entrega, de la repetida señal a uno de los discípulos, de la bendición del pan y del vino, de los juramentos de Pedro, de la solitaria vigilia en Gethsemaní, del sueño de los doce, de la plegaria humana del Hijo, del sudor como sangre, de las espadas, del beso que traiciona, de Pilato que se lava las manos, de la flagelación, del escarnio, de las espinas, de la púrpura y del cetro de caña, del vinagre con hiel, de la Cruz en lo alto de una colina, de la promesa al buen ladrón, de la tierra que tiembla y de las tinieblas.

J.L.B. La secta de los treinta.